Aldea Universidad de Innovación
Hay una fotografía mental que no me puedo quitar de la cabeza. Es un salón de 1700. Bancas en fila. Una pizarra al frente. Un adulto parado explicando algo. Los demás, sentados, escuchando o fingiendo que escuchan. Ahora pon esa imagen junto a un salón de 2026. Bancas en fila. Una pantalla al frente. Un adulto parado explicando algo. Los demás, sentados, escuchando o mirando el teléfono por debajo del escritorio.
Trescientos años. La humanidad fue a la Luna, secuenció el genoma humano, construyó redes que conectan a ocho mil millones de personas en tiempo real, y el salón de clases básicamente no cambió de forma.
Eso no es una metáfora. Es literalmente lo que pasó.
Lo que me resulta difícil de explicar es por qué nadie lo mencionó en voz alta durante tanto tiempo. No como crítica furiosa, sino como observación simple. La estructura básica de la enseñanza formal —alguien sabe algo, alguien más no lo sabe todavía, el primero le habla al segundo durante cincuenta minutos— lleva funcionando de la misma manera desde antes de que existieran los países que hoy conocemos. Y en ese tiempo, todo lo que ocurre alrededor de esa estructura cambió de manera radical. Todo excepto la estructura misma.

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NETV Business Global Community 24 jun
Excelente artículo y una realidad que desgraciadamente vivimos el día de hoy.